Programa de Voluntariado

Teniendo en cuenta que el ejercicio tutelar está pensado como un mecanismo de ayuda y de protección a la persona incapacitada, para poder dar un servicio adecuado, personalizado, es necesario que la entidad tutelar cuente con el personal necesario para poder llevar a cabo sus funciones con los criterios de calidad establecidos, siempre pensando en los beneficios y garantías de la persona tutelada, evitando la masificación y buscando la mayor relación personalizada. Por ello, los voluntarios tutelares pueden contribuir a compensar la parte de afectos personales que la entidad tutelar no llegue a conseguir, lo cual requiere que en todo lo referido al papel del voluntariado las entidades tutelares se rijan por lo establecido en la Ley estatal 6/1996 de 15 de enero, sobre el voluntariado y en las normas autonómicas sobre el mismo fin.

La incapacitación y tutela de las personas mayores, no significa que haya de ser marginadas, sino que requieren una protección y garantía para realizar determinados actos de su vida. Esto significa “participar, gozar, tener protagonismo, seguir su historia, tener una función, unos objetivos y contribuir así, de forma activa, a la construcción de su cotidianeidad”. Todo ello se puede conseguir si existe una red de voluntariado que pueden prestar estos apoyos.

Para atender estas situaciones FUNDAMAY cuenta con la figura del “voluntario Tutelar”, persona que de forma comprometida, asume aquellos aspectos de la tutela que son difíciles de garantizar desde las fundaciones como la cercanía, el seguimiento y acompañamiento puntual de las actividades de su vida cotidiana. Este voluntario está en contacto con los profesionales de la fundación para un mejor conocimiento del tutelado, garantizando una atención e intervención más acorde no solo con sus necesidades, sino también con sus gustos y preferencias, den buscando el bienestar y la felicidad de la persona tutelada.