Organización

En la organización de La Fundación Castellano Leonesa para la tutela de las Personas Mayores (FUNDAMAY), hay que distinguir dos planos: el nivel institucional y el nivel operativo. En el primero está el Patronato, con su propia estructura y funciones y en el plano operativo se encuentran los diferentes profesionales, contratados por la Fundación para que desempeñen los fines de la misma.

El PATRONATO es el órgano de gobierno y dirección de la Fundación

Al Patronato le corresponde

  • Ostentar la representación de la Fundación en toda clase de relaciones, actos, contratos ante el Estado, Comunidades Autónomas, Provincias, Municipios, etc.
  • Aprobar los programas de actuación y presupuestos.
  • Fijar las líneas generales sobre la distribución y aplicación de los fondos disponibles.
  • Interpretar y desarrollar la voluntad del Fundador, manifestada en los Estatutos, así como modificar éstos, si lo considera necesario para mejorar el cumplimiento de la voluntad de los fundadores, etc...
  • Aceptar tutelas, curatelas y otras figuras de guarda y protección de los beneficiarios de la Fundación
  • Aprobar el cambio de nombre o traslado de domicilio.
  • Fijar los criterios y directrices sobre la distribución y aplicación de los fondos disponibles.
  • Aceptación de adquisiciones de bienes o derechos para la Fundación.
  • Cobrar y percibir rentas, frutos, dividendos, intereses y utilidades, ...
  • Ejercitar directamente los derechos de carácter político y económico que corresponden a la Fundación.
  • Facultades de administración, conservación y custodia y defensa de los bienes de la Fundación.
  • Organizar y dirigir el funcionamiento interno de la Fundación.

La Comisión Permanente se crea para dar agilidad y respuesta a los asuntos ordinarios que llegan de los juzgados, con el fin de estudiar y hacer el dictamen de aceptación o rechazo de cargos que posteriormente será ratificado por el pleno del Patronato.

EL NIVEL OPERATIVO Y LAS ÁREAS DE TRABAJO DE LA FUNDACIÓN:


LA DIRECCION

La Dirección desempeña un papel clave entre el Patronato y las distintas áreas en las que se divide el trabajo de la Fundación. Tiene poder decisorio en materia de actuación en el ejercicio tutelar y le corresponde asignar las tareas de cada área de trabajo de la entidad, establecer las líneas de coordinación entre las diferentes áreas, con el objetivo prioritario de maximizar los resultados y objetivos esperados.

LAS ÁREAS FUNCIONALES

La distinción de áreas operativas de trabajo ha de entenderse desde el enfoque de trabajo en red, de complementariedad y de cooperación, bajo los principios de responsabilidad compartida y de unidad de actuación.

a) Área jurídica. El trabajo en el área jurídica abarca todo lo referido con asuntos judiciales que dimanen del ejercicio tutelar.

b) Área social. Se encarga de todos los aspectos personales, sociales y sanitarios de las personas tuteladas, a través del seguimiento, vigilancia y control; se pretende garantizar a la persona mayor declarada legalmente incapaz, el ejercicio de sus derechos, fomentando y realizando acciones encaminadas a la integración y normalización social de los tutelados.

La figura clave de esta área es el “Referente tutelar y coordinador del caso, persona encargada por la Fundación para que intervenga directamente en el seguimiento de las persona tuteladas, manteniendo el contacto y la coordinación con los diferentes recursos y servicios que éste recibe (administración, salud, laboral, vivienda, tiempo libre,...). El referente tutelar es responsable de valorar las necesidades de la persona tutelada y de buscar la solución más adecuada en función de las características y situación de la persona. Asimismo tiene que prever el futuro de la persona tutelada, así como las necesidades que puedan surgir y la forma de darles respuesta.

c) Área administrativa. Esta área se encarga de todos los asuntos económicos y patrimoniales de los tutelados y de la gestión económica de la Fundación. Ofrece apoyo a las demás áreas. El objetivo último del área administrativa, es informar y proveer los recursos económicos para lograr el buen funcionamiento de la Fundación y facilitar los medios apropiados en aras a dar mejor calidad de vida a los tutelados.

d) Área de Estudios, Formación y Voluntariado. Un área que se ha ido desarrollando y consolidando en los últimos años es el área de estudios, formación y voluntariado, en el que participan miembros del Patronato y profesionales de la Fundación y becarios o personal voluntario.

El área de estudios se encarga de sistematizar toda la documentación de la Fundación, elaborando periódicamente estudios y memorias sobre la actividad, características y trabajo de la Fundación, así como de la realización o colaboración en estudios, investigaciones o publicaciones sobre temas referidos a personas mayores: derechos sociales, calidad de vida, dependencia, tutela, voluntariado, malos tratos, etc..

Las encuestas de satisfacción a personas tuteladas, familiares, profesionales, directores de residencia, jueces, fiscales y entidades financiadoras, son elaboradas y analizadas por este servicio, permitiendo un feed-back entre la Fundación y los demás agentes que intervienen. Para la realización de esta tarea se cuenta con el apoyo de becarios en el marco de los convenios de prácticas que tiene firmado la Fundación con la Universidad de Valladolid.

Las tareas de formación se centran fundamentalmente en las sesiones que la Dirección técnica de la Fundación realiza con los profesionales de los servicios sociales, para dar a conocer los temas de tutela, los procedimientos, protocolos y demás aspectos que pueden favorecer la protección de las personas mayores en situación de riesgo o de incapacitación judicial. Las sesiones de formación se realizan preferentemente en el marco de las cláusulas de los convenios que colaboración que tiene firmados la Fundación tutelar con las Corporaciones Locales.

El programa de voluntariado constituye uno de los programas de actuación de la Fundación, con la finalidad de captar, formar e impulsar un grupo de personas que puedan prestar el apoyo personal y afectivo a las personas tuteladas, vivan en su domicilio o en una residencia de personas mayores. El programa pretende que cada persona tutelada sea visitada y atendida a nivel personal y afectivo por un familiar o voluntario que sirva de enlace entre la persona tutelada y el referente tutelar de la Fundación, que gestiona el caso.